“En Alemania y Austria la dendroenergía constituye un negocio importante, con altas tasas de crecimiento y constante innovación”

Andreas Auersperg, experto en mecanización de la producción maderera y leña

 A cargo del programa de capacitación en maquinaria forestal del programa PEDZE Dendroenergía que
ejecuta CONAF, sale al paso de las voces que plantean eliminar completamente la leña de la matriz
energética.
 Aysén “tiene condiciones para hacer de la leña un negocio sustentable, de largo plazo, beneficiando a
usuarios y a la cadena productiva” puntualiza.

Con más 25 años viajando a Europa para conocer el sistema de producción y comercialización de leña,
Andreas Auersperg puede afirmar lo siguiente: “En Alemania y Austria la dendroenergía constituye un
negocio importante, con altas tasas de crecimiento y constante innovación”. Este ingeniero mecánico
especializado en maquinaria para biomasa trabajó durante años en la explotación maderera y prestación de
servicios forestales y hoy regresa a la región para implementar, a través de la Corporación Nacional Forestal
(CONAF), un proyecto asociado al Plan Especial de Desarrollo para Zonas Extremas (PEDZE).
El objetivo de esta iniciativa es capacitar a cerca de 400 productores de leña en uso y mantención de
maquinaria relacionada a la producción de madera, leña y sus derivados.  En un año de trabajo recorrerán
gran parte de la región, apostando a que la mecanización del rubro permitirá una producción sostenible, de
menor costo y con menor impacto.
Ante las voces, desde distintos sectores, que piden eliminar completamente el uso de leña, Auersperg aclara
que este “es el único combustible térmico que podemos usar en la región. Sin subsidios por parte del Estado
no se puede acceder a otro tipo de combustible: gas, petróleo, parafina, electricidad y ni siquiera pellet”.
Por lo demás, “la contaminación es producto del uso de leña húmeda. Es por ello que cobra importancia
asegurar un stock de leña seca para los consumidores”, aclara.
La dendroenergía no solo es un mercado que en Aysén supera los U$ 26 millones y que anualmente produce
unos 650.000 m3, sino que “constituye una forma de vida o sobrevivencia para muchos productores. La
matriz energética de  la zona no debiera variar, solo debemos ofrecer leña legal, seca y sustentable. Sobra
decir que es parte de nuestra cultura su utilización” puntualiza el experto.  Por esto, más que erradicar su
uso se debe incidir fuertemente en la forma en que opera el sistema de producción, transporte, logística,
secado y entrega.  Y, por cierto, también la aislación térmica, la eficiencia de los artefactos de combustión y
las prácticas del usuario del producto.
Asociatividad para la leña seca
Andreas Auersperg explica que “en Osorno formamos la asociación gremial, bajo el nombre Enelsur AG, que
reúne a productores, transportistas y comerciantes del rubro. El gremio está compuesto por 62 socios y va
creciendo, representando ya el 30 % de la leña que se comercializa en la ciudad.  Ello nos ha permitido ser
escuchados y tomados en cuenta”.   Esta experiencia es la que esperan poner a disposición de las familias
vinculadas al rubro, ya que la organización es de tipo transversal: participan socios con producción desde los
100 a los 25.000 m 3 .
En esto, la mecanización es fundamental.  “Podemos aportar lo aprendido en diversas giras tecnológicas y la
experiencia en el tema del secado de leña. Esta zona tiene condiciones para hacer de la leña un negocio
sustentable, de largo plazo, beneficiando a usuarios y a la cadena productiva” aclara.
Enelsur AG hoy se encuentra en proceso de certificación a través de un acuerdo de producción limpia (APL),
“que nos proporcionará un sello de calidad para nuestros productos”.
En su opinión uno de los primeros pasos es partir “con plan de manejo que nos permita un uso sustentable
del producto y mecanizar la faena ya que la mano de obra para estas labores es cada vez más escasa”.

En este sentido “la leña nativa no llega a estar seca antes de una temporada, lo cual inviabiliza el negocio
para la mayoría de los productores. En Osorno estamos apuntando al secado forzado de la leña (máximo 3
días), para asegurar un producto homogéneo y con características de ser inerte,  no aportando hongos,
microfauna, etc.”. La idea, lograr un estándar de calidad superior.
Opciones para el secado son muchas y sustentables: gas metano de vertederos cerrados o reciclado de
basura para incinerar los productos combustionables y así obtener energía térmica de bajo costo para ser
utilizada en secadores.  “Chile consume cerca de 12 millones de metros cúbicos anuales de leña y países
desarrollados como Alemania utilizan 18 millones y esto va en aumento” puntualiza el ingeniero.
Auersperg también apunta a la fiscalización: “Otro tema complejo es el IVA que grava la venta de leña.  Un
porcentaje altísimo, entre un 70 a 80 %, se vende sin pagar este impuesto, lo que complica el desarrollo y el
financiamiento de proyectos innovadores en el negocio de la leña ya que deben competir en un mercado
prácticamente no regulado”.

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