Una campaña en redes sociales genera un debate de leyes antiacoso en Francia

Era viernes cuando la periodista francesa Sandra Muller usó Twitter para relatar un acercamiento con fines sexuales que le pareció humillante e inadecuado por parte de un poderoso ejecutivo francés.

“Tienes unos enormes senos. Eres mi tipo de mujer. Voy hacer que tengas orgasmos toda la noche”, lo citó, agregando la etiqueta #BalanceTonPorc, o “Exhibe a tu cerdo”.

Para el martes, decenas de miles de francesas habían contestado a su invitación, publicando perturbadores recuentos de acoso y abuso, aunque la mayoría no identificó a sus acosadores. Esta respuesta fue similar a la de la campaña #MeToo (#YoTambién) que, en parte, surgió por un tuit de la actriz Alyssa Milano luego del escándalo protagonizado por el productor de Hollywood, Harvey Weinstein.

Sin embargo, pese a la cultura machista de Francia que ha permitido que los comportamientos inadecuados de muchos hombres poderosos no sean castigados, el debate en las redes sociales no solo podría impulsar cambios en la cultura, sino también en las leyes.

En Francia se están discutiendo propuestas para multar a los hombres por el acoso verbal agresivo o el comportamiento lascivo dirigido a las mujeres cuando van por la calle, así como para extender la prescripción de los delitos de abuso sexual de menores y crear un nuevo límite de edad legal para que los menores puedan consentir tener relaciones sexuales.

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La periodista francesa Sandra Muller empezó en redes la campaña #BalanceTonPorc (Delata al cerdo) para que las mujeres compartieran sus experiencias de acoso y abuso sexual.CreditAngela Weiss/Agence France-Presse — Getty Images

Marlène Schiappa, feminista, escritora y ministra francesa de Equidad de Género, comentó el 18 de octubre que el gobierno debate cómo definir el acoso callejero y de cuánto sería la multa. El gobierno consultaría su propuesta con profesionales legales y realizará talleres con ciudadanos de todo el país, con el propósito de que las medidas sean presentadas ante el Parlamento de Francia en 2018.

En una entrevista para RTL radio, Schiappa comentó que se había sentido profundamente impactada por la respuesta a la etiqueta #BalanceTonPorc.

“Todas tenemos historias de acoso y agresiones”, afirmó. “Una de mis mejores amigas usó la etiqueta para confesar algo que nunca había contado en nuestro círculo de amistades. Esta etiqueta, con la barrera que crea una pantalla, puede ayudar a las personas a hablar, y me parece que es realmente benéfico”.

Algunos comentaristas argumentaron que sería mejor lidiar con las acusaciones de acoso sexual en la sala de un tribunal. “Denunciar el acoso sexual en una red social con una etiqueta no es para nada el lugar adecuado”, comentó Christophe Noël, abogado laboral. “Puede tener un efecto de rebote en quien hace la acusación, además de abrir la puerta a excesos y difamación”.

Muller, la periodista que tuiteó por primera vez la etiqueta “Exhibe a tu cerdo”, comentó en una entrevista telefónica que, aunque se sentía abrumada por los cientos de reacciones que ha recibido, no quería que Twitter se convirtiera en un tribunal. “No soy juez”, dijo.

Dos abogados del ejecutivo francés al que Muller nombró en su tuit le exigieron que lo borrara; uno de ellos, Nicolas Bénoit, dijo que la acusación era un caso de difamación, pero declinó hacer más comentarios. El empresario no respondió a las solicitudes de entrevista.

En Francia, el caso Weinstein ha recordado el de Dominique Strauss-Kahn, exdirector del Fondo Monetario Internacional y candidato a la presidencia que fue arrestado en Nueva York en 2011 al ser acusado de agredir a la mucama de un hotel. Aunque se retiraron los cargos, esa decisión ayudó a mermar el rechazo a violar la privacidad de las figuras públicas, sin importar sus transgresiones sexuales.

Sandrine Rousseau, exdirigente del Partido Verde de Francia e importante defensora de víctimas de acoso sexual, comentó que el caso Weinstein había hecho eco en Francia porque desde hace mucho tiempo las mujeres han sufrido en silencio.

Rousseau fue una de las más de diez mujeres que en 2016 acusaron al legislador del Partido Verde, Denis Baupin de acoso sexual; ella afirmó que él la había empujado contra una pared y la había besado a la fuerza. Baupin, quien renunció a la vicepresidencia de la Asamblea Nacional de Francia, negó las acusaciones y el caso se desestimó porque había pasado mucho tiempo.

“DSK fue el primer golpe y Baupin, el segundo”, dijo Rousseau en una entrevista, en referencia a las iniciales de Dominique Strauss-Kahn. “Las revelaciones sobre Weinstein han tenido un enorme repercusión en Francia, debido a que lo que solía considerarse una travesura ahora se considera acoso sexual”.

Según Rousseau, “Exhibe a tu cerdo” fue un buen comienzo pero las palabras tienen que traducirse en obras y los casos legales que se ganan siguen siendo escasos. Según un estudio de 2016 elaborado por Ifop, una encuestadora, solo 65 de las 1048 demandas de acoso sexual presentadas en Francia en 2014 condujeron a una sentencia.

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El exdirector del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Kahn quien, en 2011, fue acusado de abuso sexual. CreditFred Dufour/Agence France-Presse — Getty Images

Sin embargo, la atmósfera podría estar cambiando. En diciembre, Georges Tron, quien fue alcalde y funcionario gubernamental durante la presidencia de Nicolas Sarkozy, será enjuiciado por acusaciones de violación y acoso sexual después de que dos mujeres dijeron que había abusado de ellas en una habitación del ayuntamiento cuando era alcalde de Draveil, al sur de París. Aunque Tron ha negado las acusaciones, renunció en 2011.

Algo similar ha sucedido en América Latina después de campañas como #NiUnaMenos y #VivasNosQueremos, que acrecentaron la demanda para que existan leyes contra la violencia de género o que se apliquen las existentes. Por ejemplo, en Chile está penado el acoso callejero mientras que en Argentina se ha buscado implementar el Plan Nacional de Erradicación de la Violencia contra las Mujeres. En México el acoso conlleva una multa o hasta tiempo en prisión en dieciséis estados, mientras que el hostigamiento con fines sexuales está penado en ocho entidades.

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